Un tío mío me dijo
que es mejor reflexionar,
antes de casarse,
antes de dar el paso sin pensar.
Me he casado contigo y con tu madre,
y aquí tres son multitud.
Esto no lo puedo soportar,
y por eso me tengo que separar.
Porque lo mío es tuyo,
lo tuyo es suyo,
lo nuestro es vuestro,
lo vuestro es suyo.
Una tía tuya ya me avisó,
que es imposible separar vuestro amor.
Nuestro corazón ha quedado dañado,
y el tiempo no lo ha arreglado.
Esta casa es mía, o eso creo yo,
el gato es tuyo, ya lo veo yo.
El desencanto es mío y lo tengo que sufrir,
y la distancia es tuya y la tienes que vivir.
¿Y de quién es la culpa?
¿Es mía? ¿Es tuya? ¿O es suya?
¿A quién le debo preguntar?
¿Quién lo puede arreglar?
Porque lo mío es tuyo,
lo tuyo es suyo,
lo nuestro es vuestro,
lo vuestro es suyo.
¿Y de quién es el problema?
¿Es mío? ¿Es tuyo? ¿O es suyo?
Todo esto sigue igual,
no se puede solucionar.
¿Y de quién son nuestros libros?
¿Son míos? ¿Tuyos? ¿O suyos?
¿Y de quién son nuestras casas?
¿Son mías? ¿Tuyas? ¿O suyas?
Esto no se puede solucionar.
Solo veo una salida a esta situación:
elige a quién quieres, ¿a ella o a mí?
Pero piensa que no nos puedes tener a los dos.
Así que decídete ya, por favor.
Esta casa es mía, o eso creo yo,
el gato es tuyo, ya lo veo yo.
El desencanto es mío y lo tengo que sufrir,
y la distancia es tuya y la tienes que vivir.
¿Y de quién es la culpa?
¿Es mía? ¿Es tuya? ¿O es suya?
¿A quién le debo preguntar?
¿Quién lo puede arreglar?