Cuando era pequeño
todo sabía mejor.
Cuando tenía doce años
no conocía el temor.
Vivía en casa de mis padres
y veía la televisión,
corría, saltaba
y sentía la vida con emoción.
Todos los días
iba a la escuela,
y los domingos
comíamos con la abuela.
Mis amigos eran leales
y nunca nos llevábamos mal,
y las niñas eran princesas
que había que rescatar.
De niño soñaba con ser capitán.
De joven jugaba a ser un don Juan.
A los veinticinco años salía de marcha sin parar.
Cuando tenía treinta años vivía de verdad.
Cuando estudiaba
en la universidad,
mirábamos a las chicas
que se sentaban detrás.
Mi coche era viejo y pequeño,
y le costaba arrancar,
pero todo esto
me daba igual.
De niño soñaba con ser capitán.
De joven jugaba a ser un don Juan.
A los veinticinco años salía de fiesta sin parar.
Cuando tenía treinta años sentía de verdad.
Antes era feliz
y nunca dejaba de amar.
Antes amaba la libertad
y me encantaba bailar.
Antes me reía
de toda la seriedad.
Ahora que estoy jubilado,
ya puedo descansar
De niño soñaba con ser capitán.
De joven jugaba a ser un don Juan.
A los veinticinco años salía de fiesta sin parar.
Cuando tenía treinta años sentía de verdad.
Antes era feliz
y nunca dejaba de amar.
Antes amaba la libertad
y me encantaba bailar.
Antes me reía
de toda la seriedad.
Ahora que estoy jubilado,
ya puedo descansar.